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EL ESCRUTINIO

Siguiendo la tradición de la caballería, de los siglos pasados, la admisión de un nuevo miembro al grupo se realiza a través del escrutinio, que consiste en colocar bolas blancas en la urna, para aceptarlo, y finalmente negras para rechazarlo.

El rechazo es un acto raro, ya que la predisposición del masón, siempre será aceptar al nuevo miembro con alegría y satisfacción; por lo tanto, colocar la esfera negra es una decisión frustrante; un colapso en los sentimientos, una decepción al eliminar a aquellos que ya tenían un lugar en el afecto de todos.

El escrutinio es un acto de relevancia, y no hay lugar para la ligereza;

Si el Masón estaba al tanto de cualquier impedimento, su obligación es revelar la condición de inmediato y no esperar a que se lleve a cabo el escrutinio.

Una eliminación siempre es dolorosa; es una pérdida casi irreparable, ya que, si se repite la propuesta, después de un tiempo, siempre habrá una mancha como precedente.

Para evitar situaciones
embarazosas, el masón debe estar alerta y seguir de cerca los procedimientos administrativos de las investigaciones y votar con sabiduría.

Debe haber un cuidado extremo al admitir un nuevo Mason, pero el doble de cuidado en el rechazo.

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